El aburrimiento: cuando no hacer nada también es necesario
No ficción Reflexión Lectura: 3 minutos Por Mafe Gamero. Hay días en los que la falta de ganas parece aburrimiento, hasta que el silencio nos revela que quizá el cuerpo y el espíritu solo necesitan descansar. Me desperté y, esta vez, en lugar de agradecer, sentí un vacío. La pregunta que se había instalado durante la noche seguía allí: ¿qué voy a hacer con mi vida? No sé cómo he podido vivir tanto tiempo bajo esa presión, alojada dentro de mí como un huésped cargado de incertidumbre. A veces también pienso en lo que habrá más allá de la muerte. ¿Quién ha cruzado realmente ese umbral y ha podido registrar lo que sucede después? La imposibilidad de obtener una respuesta aumenta mi inquietud. Me asusta la nada, la idea de dejar de existir. Pienso que debe de ser algo peor que el aburrimiento: una especie de decadencia de la vida, acompañada por un alma rota. ¿Adónde iremos? Mi fe subsiste, aun...